domingo, 23 de agosto de 2026

Museo Comunitario Pismanta: patrimonio, territorio y comunidad


El "Museo Comunitario Pismanta (MCP)" fue concebido como una propuesta innovadora para la conservación y puesta en valor del patrimonio cultural y natural del departamento Iglesia, San Juan. Su propósito no era solamente crear un lugar donde exhibir objetos arqueológicos, sino generar un espacio de participación comunitaria capaz de vincular patrimonio, territorio, investigación, educación y turismo.

La propuesta partía de una pregunta fundamental: ¿qué sentido tiene conservar el patrimonio si la comunidad que vive en ese territorio queda fuera de las decisiones sobre su conocimiento, conservación y transmisión?

Frente al modelo tradicional del museo entendido como un “templo”, donde el saber elaborado por los especialistas se presenta para ser contemplado por un público receptor, el MCP proponía el museo como “foro”: un espacio abierto, didáctico y experimental, en el que investigadores y comunidad pudieran encontrarse, intercambiar conocimientos y construir nuevas interpretaciones del patrimonio.

El proyecto entendía el patrimonio de una manera amplia. No se trataba únicamente de piezas arqueológicas, sino de una compleja articulación entre bienes materiales, patrimonio natural, saberes, memoria, paisaje e identidad. Por eso proponía la conservación in situ, evitando que los bienes fueran separados de los lugares y de las comunidades que les daban sentido.

La comunidad ocupaba un lugar central. El museo debía permitir su participación en tareas de adquisición, resguardo, investigación, conservación, catalogación, exhibición y divulgación. La función educativa y la acción cultural eran consideradas herramientas fundamentales para fortalecer el conocimiento de la historia local y proyectar la identidad de Iglesia.

El proyecto también buscaba responder a una problemática concreta: durante décadas numerosos bienes arqueológicos habían salido del territorio. Frente a esta situación, el MCP pretendía crear condiciones para que los materiales existentes en manos de pobladores pudieran ser registrados, estudiados y exhibidos, evitando su pérdida y favoreciendo su permanencia en Iglesia. Una publicación contemporánea de El Zonda señalaba precisamente que el proyecto buscaba concientizar y capacitar a la comunidad para evitar que las piezas salieran del departamento.

La iniciativa recibió además reconocimientos institucionales en 2006 y contó con apoyos académicos externos. La directora del Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba, Mirta Bonnin, consideró al proyecto de alto valor cultural, comunitario y turístico y destacó su potencial para generar beneficios identitarios y económicos para la población local.

Pismanta no debía entenderse, por lo tanto, como un museo aislado. Su ubicación permitía pensarlo como "un punto de articulación de un territorio formado por localidades dispersas", donde los sitios arqueológicos, paisajes, construcciones históricas, fiestas, memorias y saberes permanecían vinculados con sus comunidades.

El turismo aparecía así como una consecuencia posible de la valorización patrimonial, pero no como el objetivo exclusivo. La idea era que el patrimonio pudiera convertirse en un recurso para el desarrollo local "sin perder su vínculo con el territorio ni quedar reducido a una mercancía turística".

En este sentido, el Museo Comunitario Pismanta proponía algo que aún conserva plena actualidad: que conservar el patrimonio no significa solamente proteger objetos, sino crear las condiciones para que una comunidad pueda conocerlo, participar en su gestión, reconocerse en él y transmitirlo a las generaciones futuras.

Algunos ejemplos de la cultura  material prehispana de Iglesia:





Aldea Angualasto sector sur (1200-1460 d.C.)


Canal de riego de la agricultura extensiva (1200 - 1460 d C)


Detalle de los canteros 


Viviendas semi subterráneas con pórtico y tumbas de pozo y cámara(Aldea de Angualasto)


Viviendas semi subterráneas con pórtico y tumbas de pozo y cámara(Aldea de Angualasto)


Instalaciones de herramientas de los cazadores (6500 a C)  y de cultivos de los primeros agricultores (2000 a C)

 

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